Simplemente fue como despertar a mitad de la noche, donde solamente alrededor es oscuridad, donde nada es visible solamente lo que tu mente pueda crear.
La oscuridad me indicaba que la soledad estaba gobernando en aquella habitación, a lo que inmediatamente me rehusé gritando Tu nombre para que respondieras que estabas a mi lado. Pero el silencio ensordeció mis oídos. Desesperadamente movi mis brazos alrededor para intentar al menos palpar tus manos, pero en vano fue tal esfuerzo ya que solo logre tocar al aire.
Dentro de mí el miedo comenzó a traer a mí todos aquellos recuerdos tristes de soledad, como cuando aquel viernes de septiembre entre lluvia estrpitosa dí el adiós terrenal a mi padre; o como cuando nuevamente vi el rostro de decepción de mi madre, que inconsolable, solamente fue capaz de decirme: esta vez yo no puedo hacer nada, y alejandose lentamente me abandonó en este cuarto oscuro que ahora me ahoga al restregar sobre mi rostro la soledad en que vivo, pero son acaso recuerdos de antaño que aún viven frescos en mí?. No hay mas familia, no hay mas amigos, no mas gente; pensaba que conmigo estabas, pero ahora no te siento, acaso me abandonaste?... puedo escuchar como el silencio se da por vencido al oir Tu voz como de trueno, pero a la vez amorosa que en esta ocasión me dice: mi gracia te ha alcanzado a tiempo, Tu silueta resalta entre toda esta oscuridad y me extiendes tu mano, me levantas y me dices que te siga, sorprendido veo como mi cuerpo queda yaciendo en esa cama, sin soplo de vida alguna, pero yo me alejo hacia tu paz eterna donde ya la soledad, la tristeza o cualquier sentimiento negativo son solo palabras que en la tierra exiten, pero que Tu presencia ya no se viven.