Thursday, September 22, 2005

A través de mi ventana

Con sólo intentar imaginarte, mi vida se convierte en el nudo de nervios que siempre me he jactado de poder controlar. Y es que con solo pensar que por mucho tiempo he estado aquí esperando el momento en que concientemente acepté compartir el resto de mis días con una persona. Sí, en esta ocasión se que voy a conocerte y con el pleno uso de mis facultades mentales estaré aceptando que sólo tú serás el motivo por el cual en las mañanas me despierte con optimismo a la vida, la razón para que una sonrisa se mantenga dibujada en mi boca por la jornada entera incluso que al estar dormido en el sillón o en la cama esa alegría siga siendo reflejada.

Es raro saber que por mucho tiempo creí haberte conocido bajo diversos nombre, con quien juraba llegaría al altar, pero contra la sabiduría de la vida nadie puede combatir, simplemente sabiendo que no era de esa manera, ella se encargó de deshacer cada uno de los planes trazados, hasta llegar a este momento, en que por un mediano período he permanecido en soledad, sin sentir el calor de unos brazos que juran amor eterno, sin un beso que te haga sentir vivo, pero con la satisfacción de que cuando llegues sea para quedarte para siempre a mi lado, ya que amores no están en la siguiente esquina del camino a casa, éstos los pone la vida en tu senda y desde el primer contacto sabes que esa conexión existirá y no hay nada en el mundo que puedas hacer para evitarlo.

Por eso es que el afán de encontrarte se ha calmado, bajo una promesa de que existes y de que un día pronto estarás lista para mí. A veces la espera se torna ansia, o angustia, o desconcierto. Pero un día llegarás y comprenderás cómo pude esperarte cada día al mirar a través de mi ventana.
¡Ven pronto amor!